Perfil del paciente COVID: hombre, 47 años y en casa

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Un estudio realizado por el Sergas revela que el descenso del coronavirus en personas mayores que apunta a la vacunación como una de las principales causas

El Sergas ha realizado un estudio que define el paciente actual enfermo de COVID-19, realizado en base al de los datos de casos activos, un total de 271 en el Área Sanitario de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras.

El coronavirus prevalece ligeramente entre los hombres (el 52.8%) con una media de edad de 47,6 años, siendo lo mas habitual pasar la enfermedad en el domicilio, el 89.3%, y en seguimiento por parte del Centro de Salud o del equipo compartido de Atención Hospitalaria (ESCAH), sin necesidad de ingreso.

La edad media entre los pacientes con complicaciones graves de la COVID-19, que requieren ingreso es a día de hoy, cuentan con una edad media de 68,9 años, con una mínima presencia de mayores de 80 años.

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Del total de 271 casos positivos registrados en Ourense, solo son 18 los pacientes ingresados en planta a día hoy, 15 en el Hospital Universitario de Ourense y 3 en el de Verín.

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La edad de 68,9 es ligeramente inferior entre los pacientes ingresados en las Unidades de Críticos, 11 a fecha de hoy, con una media de 63.1 años.

En cuanto a distribución por tramos de edad destaca especialmente el bajo porcentaje de contagios diagnosticados entre mayores de 80 años: 4,8%, que pasan a ser el grupo con menor incidencia a nivel global, en contraste con las tres primeras olas anteriores de la pandemia, en las que fueron el colectivo más afectado, tanto en número de contagios cómo en gravedad.

Así la distribución por tramos de edad son los siguientes:

  • Mayores de 80 años: 4,8% (13 personas)
  • De 70 a 79 años: 12,5% (34 personas)
  • De 60 a 69: 17,3% (47 personas).
  • De 40 a 59 años: 29,9% (81 personas)
  • De 18 a 39 años: 24,8%, (67 personas)
  • Menores de 18: el 10.7% (29 personas).

Al igual que en en las olas de la pandemia anteriores, se mantiene un ligero mayor número de casos entre los hombres, 143, frente a 128 entre mujeres, con una edad media algo menor que entre los hombres 46,3 años, frente a los 48, 9 de los varones

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Sin duda, según afirma el Sergas, el cambio tanto en la incidencia global, presión asistencial y reducción de la edad media de los pacientes con complicaciones graves y hospitalizados, está directamente relacionado con las medidas de restricción, la vigilancia epidemiológica, los rastreos de contactos, cribados poblacionales, la extensión de la vacunación frente a la COVID-19 y, muy especialmente, con la alta cobertura de la vacuna entre las personas que viven en residencias sociosanitarias y los mayores de 80 años, colectivo más afectado en los meses pasados y con mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

La esperanza depositadas en la vacunación se está confirmando, con datos en tiempo real. “Las vacunas son efectivas para reducir la infección por SARS- COV2, las hospitalizaciones, los ingresos en unidades de críticos y la mortalidad” subraya María Sande, jefa del Servicio de Medicina Preventiva del Área Sanitaria de Ourense y miembro del Comité Clínico que asesora la Xunta de Galicia en esta pandemia.

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Además de los datos que se están recogiendo en países con altas coberturas, como Israel o Reino Unido, donde se reveló una efectividad de las vacunas superior al 90%, tanto para reducir infección como para rebajar los casos de enfermedad grave, para la doctora Sande, un dato a resaltar es que “esta efectividad vacunal se mantiene en personas vulnerables debido a la edad, es decir se obtienen cifras similares en ancianos” donde los resultados en España son realmente exitosos como “el descenso del 97% en casos que requieren hospitalización y del 98% de mortalidad”.

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Los datos invitan al optimismo, pero también a la prudencia, ya que cómo destaca la doctora Sande, “existe un pequeño porcentaje de población que puede no responder a la vacuna y por tanto pueden infectarse por el virus SARS- COV-2”. Este hecho puede estar relacionado con condiciones fisiológicas o de salud de la propia persona, como enfermedades crónicas que conllevan problemas con las defensas inmunitarias, o en personas mayores, en las los sistema inmunológico puede ser menos efectivo.

Existen datos indirectos que avalan un posible menor contagio de las personas vacunadas que adquieren la enfermedad. No obstante, por el momento, no se debe bajar la guardia y hay que mantener, hasta que las autoridades sanitarias indiquen el contrario, las medidas de autoprotección y solidaridad con los demás, respetando el uso de la mascarilla y la distancia social, una correcta higiene de manos y manteniendo ventilados los espacios cerrados en reuniones con no convivientes.