A Ruada cumple 30 años: una “familia” por amor al teatro

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Los miembros más veteranos recuerdan el peso del grupo de teatro en A Rúa y desean regresar con fuerza cuando la pandemia lo permita

Teatro A Ruada cumple 30 años. La agrupación teatral nació en julio 1991 en A Rúa Vella, “medio en broma, medio en serio”, dicen sus integrantes, y ha permanecido viva hasta la actualidad. Hoy, son una gran “familia” unida por amor al teatro.

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Su primera puesta en escena fue con la obra “Os amores de Don Saturio”. De aquella primera vez, quedan en la compañía local Carmen Álvarez y Carmen Fernández, las más veteranas. El resto, se fue incorporando a lo largo de los últimos 30 años atesorando también una larga trayectoria.

A Ruada evolucionó. Desde hace una década asociación cultural siendo la artífice de las Xornadas Internacionales de Teatro de aficionado, que registraron el paréntesis propio de la pandemia, el mismo que sus ensayos, encuentros y representaciones.

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Lamentan que este sea el segundo año que no se pueda materializar la tradicional representación de A Ruada durante las fiestas de San Roque, que tendrían que celebrarse este fin de semana. “Da mucha pena”, lamentan.

Pero la ilusión no muere. Están deseando volver a poner sus pies sobre el escenario.

Carmen Álvarez: “Hay tanto o más teatro detrás de cada obra que frente al público”

Carmen Álvarez, veterana de A Ruada, relata que la idea de crear un grupo de teatro surgió después de desfilar en una comparsa en el Entroido de 1991. “La idea era ganar algo para comprar instrumentos musicales para acompañar la comparsa. Empezamos de broma y continuó de verdad. Carmiña, Raquel, Yolanda, Tito (Clemente Macías), Toño Valdivieso, “Pepiño”, Benita, Gelines y yo fuimos los primeros en representar una obra”, recuerda.

Subraya el paso del tiempo: “entonces éramos jóvenes y hoy somos abuelas” y cuenta el ánimo que recibía A Ruada de la gente. “Toño Valdivieso y Tito se encargaban de los decorados y de otros detalles. Hacíamos una o dos obras al año. En 1991 estrenamos en julio y después repetimos en diciembre”, expresa. Tiempo después se instauró como tradición en las fiestas de San Roque.

Para Carmen Álvarez A Ruada es más que una agrupación de teatro. “Es muchas cosas: ayudar a dar vida a un pueblo, la convivencia entre nosotros, reír, compartir, entretener. Hay tanto o más teatro detrás de cada espectáculo que frente al público”.

Cuenta como anécdota que después de cada ensayo, en el atrio (junto a la iglesia de San Esteban de A Rúa), “solo nos faltaba el colchón para quedarnos a dormir pues nos quedábamos a hablar durante largo tiempo”.

Recalca la satisfacción “que nos da es tan grande, que lo compensa todo”.

Carmen Estévez: “El público reconoce nuestro esfuerzo”

 Carmen Estévez ha estado desde el minuto uno en la agrupación. “Al principio de A Ruada, teníamos la sensación de que no íbamos a ser capaces de memorizar el papel. Íbamos con botellas llenas de tila por los nervios del principiante. Hay muchas anécdotas”.

Valora que el esfuerzo realizado es, a su vez, “sinónimo de superación. Hemos crecido, aprendido y seguimos ahí. A mí siempre me hizo mucha ilusión. Dejaba muchas cosas por estar aquí, por venir a ensayar, a actuar. Ensayar exige invertir un tiempo, un aprendizaj; es sacrificado, pero también una gran motivación y una gran experiencia”.

“Mi mayor satisfacción es cada vez que me paraban en la calle para felicitarme después de una actuación porque la gente valora el esfuerzo”, añade.

Manuel Martínez: “Para mí significa pertenecer a una gran familia”

Manuel Martínez entró a formar parte de A Ruada porque las integrantes más veteranas se lo propusieron. “Dije que sí hace ya más de 15 años porque desde que era pequeño hacía teatro en el colegio, me gustaba”.

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Considera que para A Rúa es importante este grupo de teatro porque constituye una manera de potenciar la cultura. “El pueblo siempre responde muy bien a nuestras inquietudes y a nuestro trabajo. La gente de aquí se siente representada allá por donde va este grupo a representar sus obras”.

Manuel Martínez destaca que todos y cada uno de los integrantes son importantes, “actores y actrices principales”. Y argumenta que “para mí significa la pertenencia a esta familia de A Ruada, donde hay alegrías, riñas, como en la vida normal de una familia”.

Moncho Díaz: “A Ruada está viva, el teatro es vida”

Moncho Díaz es el presidente de A Ruada como asociación cultural. Realza la implicación de los integrantes de este teatro, que dinamizado muchas veces A Rúa. “Siempre tratamos de hacer coincidir los estrenos con las fiestas de San Roque. Es una lástima que la pandemia nos mantenga alejados del escenario, pero volveremos algún día con la misma fuerza”, detalla.

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Indica que A Ruada fue evolucionando poco a poco, incorporando gente nueva. “Unos se fueron marchando por diversas circunstancias y otros pasaron a formar parte del grupo. Siempre participamos en intercambios, en fiestas de otras localidades.  A partir de ahí surgieron las Xornadas de Teatro, que tienen ya 11 años”.

Pone de relieve que el teatro no solo es solo actuar e interpretar. “Por detrás hay mucho esfuerzo y trabajo”, coincide con sus compañeros.

La agrupación A Ruada sigue viva y como muchas ganas de volver a pisar un escenario, de volver a ensayar, de volver a la vida. Al final, el teatro es vida. Y eso es lo que más falta hace ahora.

Explica que formar parte de la agrupación es también “una forma de evadirte de la rutina del trabajo, de aprender, de crearse nuevas metas”.

Cita que el hecho de interpretar en cada obra un personaje distinto da una dimensión y perspectiva de la vida diferente. “Decir que vas a interpretar un personaje aún cuando no tenga que ver nada con tu personalidad es una forma de superación”.

Una de las peculiaridades es que “cuando adaptamos una obra incluimos cosas de nuestro entorno. Y si lleva música, la incorporamos en directo”. Y del talento, menciona “la capacidad de improvisación de A Ruada y su humor, que llega al público”, concluye.

Berta Rodríguez: “Nos reímos mucho en los ensayos

Berta Rodríguez echa de menos los ensayos. “Nos morimos de la risa muchas veces. Es lo mejor por aquello de que uno lo hace bien, otro mal, uno dice que es de una manera y otro de otra. Solo la risa que compartimos merece mucho la pena”, dice.

En este sentido, señala que “lo pasamos bomba. Estamos deseando volver a la vida normal”.

Clara Aizpuro: “La ilusión está intacta, estamos deseando volver”

Clara Aizpuro se siente orgullosa de pertener al grupo A Ruada. “Para mí es mucha satisfacción y también sacrificio, pero sobre todo, ilusión”. 

Clara vive en Petín, pero “siempre me tiró A Rúa Vella porque mi padre era de aquí y mi abuela. Estoy integrada en el grupo y somos una gran familia”.

Y pone por delante el deseo de volver, “cuando la pandemia lo permita”, el mismo que sus compañeros.

A Ruada mantiene la misma ilusión que el primer día.