“Es la primera vez que Vilela no festejó San Blas”

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No hubo actos religiosos, si bien se permitió visitar la capilla de forma escalonada durante toda la jornada

San Blas se vivió en Vilela (A Rúa) de forma inédita. Es la primera vez en su historia en la que no se celebró: ni fiesta, ni actos religiosos y lúdicos en su honor.

La procesión, la música de las bandas, el lleno en el exterior e interior de la capilla se difuminó. La pandemia dejó un retablo de, soledad, silencio y tristeza.

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La capilla permaneció abierta durante toda la jornada, algunos de los cuales optaron por aproximarse de forma escalonada a lo largo de la mañana.

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A la puerta del templo, Manuel Martínez, sacristán y vecino de Vilela. Se encargó de velar por los accesos al templo. “Nunca, jamás, ni siquiera en la Guerra Civil se había suspendido la celebración de San Blas”, lamentó.

Año tras año, la capilla de Vilela concentraba a incontables devotos de toda la comarca que acudían a la celebración para encomendarse al santo, abogado de la garganta. Misa, procesión y bendición de rosquillas protagonizaban la celebración.

“Es un día triste. Este era el día del pueblo, la fiesta del pueblo, la celebración más grande. La tradición era muy fuerte”, recordaba Manuel Martínez, para añadir que “muchas personas oriundas de aquí y que residen en Cataluña, Madrid y otras Comunidades regresaban al pueblo a celebrarla”.

Considera que la COVID-19 está pasando factura desde el punto de vista social y el estado de ánimo de las personas. “Tal vez esta vez la petición al santo es que pase la pandemia”.

San Blas también se vivió en la memoria. Son tiempos de COVID-19. Hoy, algunos no quisieron pasar por alto la fecha. Se acercaron a la capilla, saludaron al santo, pasaron bufandas por la espalda de la talla, se arrodillaron ante él y se fueron.