El castillo de O Bolo: Un viaje al Medievo en el que es posible sentirse como un caballero

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Es la alternativa perfecta que ofrece el Concello para disfrutar del patrimonio, con visitas guiadas viernes, sábados y domingos

El castillo de O Bolo es uno de los monumentos más sobresalientes de Valdeorras. Al llegar a la majestuosa fortaleza medieval se aprecia su robusta muralla, sus arcos y jardines, que modelan el paisaje para dibujar un entorno singular. Ahí, firme, con su encanto medieval, abre su puerta al visitante todos los viernes (de 10,00 a 12,00 horas), sábados y domingos (de 12,30 a 14,30). Luis Carrón y Soledad Figueroa, guías oficiales, son los anfitriones de las visitas, haciendo de cada una de ellas un apasionante viaje al Medievo en el que además de conocer curiosidades y secretos de la fortaleza es posible enfundarse en indumentaria propia de la época.

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Sus salones exhiben elementos etnográficos que hacen alusión a la vida en el castillo con la reproducción de escenas en las que están presentes la representación de cerámica («olas» de agua, vinagre y vino de Gundibós, Portomourisco y otras); alimentos (frutas, nueces y otros), espadas, justas, cascos, cota de malla y escudos medievales, trajes de época y hasta una maqueta en la que se aprecia en todo su esplendor del castillo.

Un caballo de madera a tamaño real permite sentirse caballero de la Edad Media durante unos momentos. Es uno de los atractivos del castillo de O Bolo para niños, niñas y adultos pues tienen la opción de montarse sobre él ataviándose previamente con los elementos expuestos.

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«Es la atracción interactiva que más éxito tiene. Es difícil resistirse a probarlo. Está el caballo, escudos, lanzas y una buena reproducción de una malla, cascos. Raro es quien se resiste a caracterizarse de caballero medieval y hacerse unas fotos encima del caballo. Es una opción del castillo que existe desde hace tiempo y con mucho éxito», dice el guía y graduado en Historia Luis Carrón.

Para los amantes de la música, el castillo de O Bolo ofrece una sala-museo exclusivamente para admirar las gaitas más singulares de toda la Península Ibérica . A través de un código QR se puede escuchar como suena cada una de ellas.

Un aula histórica ayuda comprender cómo era la vida de la Edad Media con paneles informativos y a través de reproducciones. En la Torre del Homenaje también está la sala del Cuerpo de Guardia, en la que los soldados vigilaban el entorno del castillo desde la ventana, habilitada con cama, cocina y mesa para comer.

El visitante también se puede asombrar admirando la arquitectura del castillo pues «no solo es que quede en pie la Torre del Homenaje, que está rehabilitada, sino que quedan gran parte de las dos murallas que rodeaban esa torre. Hay mucho que ver», subraya Luis Carrón.

El castillo de O Bolo desprende historia por cada poro de sus piedras. La Torre del Homenaje es, sin duda, uno de sus mayores tesoros. Desde ella, se divisa todo el entorno, sus montañas, pueblos y las más bellas estampas, también a sus pies, en su base.

Luis Carrón: «Las visitas son continuas incluso en los meses de invierno»

Luis Carrón es testigo del tirón del castillo de O Bolo, del que conoce a fondo todos sus entresijos como guía e historiador. Ensalza la apuesta del Concello por su baluarte. En los últimos meses, dice, han desfilado muchas personas ávidas de conocerlo, también en los meses de invierno, aún cuando las visitas se llevan la palma en verano. «Es una zona con mucha emigración y en la época estival concentra personas foráneas, principalmente de Francia y Cataluña. En agosto, es uno de los espacios históricos más visitados», explica.

Luis Carrón señala que en el contexto de Valdeorras, el municipio de O Bolo es el que tiene mayor riqueza desde el punto de vista arquitectónico: «La fortaleza y el Santuario de As Ermitas son absolutamente singulares, no hay nada semejante. Incluso dentro de la provincia de Ourense ocupa un lugar muy destacado», valora.

Recuerda que el castillo de O Bolo es medieval, del siglo XV. «Como tantos en Galicia fue derrocado por los Irmandiños en su momento y después fue reconstruido», puntualiza.

Da a conocer que en las próximas semanas se iniciarán trabajos de acondicionamiento en el castillo, pintado de paredes y sustitución de algunos elementos, que van a mejorar todavía más la esencia del castillo. «No es una rehabilitación arquitectónica, sino cambiar el sistema de desagües, pintura donde se precise, etc., obras que ayudan a su conservación», aclara.

Finalmente, señala que O Bolo ofrece al turista su valor patrimonial, natural, paisajístico a través de «joyas» como el castillo y el Santuario de As Ermitas.