Así ha quedado esta localidad después de los fuegos que arrasaron Valdeorras
Cernego (Vilamartín) se ha convertido en un «plató» de televisión en el que sobrevuelan una y otra vez drones para inmortalizar la destrucción generada por los incendios. Es una de las localidades en el nuevo mapa dibujado por el fuego. «Estamos exhaustos, cansados de contar una y otra vez lo que ha sucedido. No dejan de llegar medios de comunicación. Ahora sí se conocerá el pueblo, pero claro…calcinado por el fuego», dicen Patricia Vila y Santiago Zarauza, dos de los apenas doce vecinos que viven todo el año en el pueblo. La sensación no puede ser más amarga, indescriptible.
Esta aldea, que en agosto multiplica la población de aquellos que vuelven por vacaciones, donde todavía se conserva la arquitectura rural y la auténtica vida del campo, ha vivido un capítulo de horror, nunca antes experimentado, que calcinó un barrio de casas en su parte alta, el entorno y fauna natural. Ahora, ya no se oye ni el trinar de los pájaros. El sonido de la naturaleza ha desaparecido.
Patricia Vila y Santiago Zarauza relatan como en cuestión de segundos dos incendios, llegados de dos zonas diferentes, rodearon el pueblo, que fue desalojado, trasladado al albergue de O Bañadoiro de Vilamartín.
«Fue un caos, una angustia. Hay gente que se quedó sin casa. Sacamos a tiempo una burra que quedó en el pueblo. El resto, se quedó ahí», dicen con tristeza. Ahora, Cernego inicia una nueva vida. «Ya tenemos luz y agua y estamos intentando recuperar el día a día. El ganado ya no tiene qué pastar y hay un vecino que perdió todo, hasta se quedó hasta sin el DNI», expresa Patricia Vila con desánimo.
Cuentan que lo que se salvó en el pueblo fue gracias a un vecino marroquí, Amed, que desafió a las llamas y subió a Cernego en bicicleta cuando ardía por los cuatro costados. «A cubos salvó el pueblo. A las 5 de la madrugada llegó Protección Civil, pero él siguió en el pueblo. Gracias a él tenemos el pueblo en pie».
Vecinos que pasan el mes de agosto en Cernego, con raíces en el pueblo, también expresan la honda pena que hace mella en esta localidad. «Se han perdido nuestros recuerdos, todo». Y agradecen la implicación de voluntarios y Protección Civil. «El pueblo somos uno, se ha quemado un trozo de todos y unos y otros nos hemos acogido», detallan para decir que anticiparán el regreso a sus hogares.
Los niños y niñas que veranean en Cernego, del País Vasco y Salamanca, también quieren expresarse. «Estamos muy tristes, queremos que el pueblo se recupere», dicen Nayali, Emma y Enoc, contando como el fuego ha destruido las casas de sus familiares.
Cernego inicia una nueva vida.









