Las personas afectadas con segundas viviendas cuentan con una subvención de 66.000 euros pero cada proyecto se encarece por distintas complicaciones
Cernego (Vilamartín de Valdeorras), una de las localidades castigadas por los graves incendios de agosto de 2025, sigue casi igual que entonces. Solo una pequeña parte del escombro derivado de las casas que ardieron ha sido retirado, concretamente para despejar la calle San Víctor, la más alta del pueblo y sobre la que la lengua del fuego arrasó al menos seis edificaciones. El resto, sigue ahí. Esta realidad es casi un «mal menor» frente a las complicaciones que han surgido para restaurar las casas quemadas y que encarecen cada proyecto.
La mayor parte de las casas afectadas son segundas viviendas de vecinas y vecinos que hoy residen en el País Vasco, pero que se desplazaban en todas las fiestas y fechas señaladas del año: Semana Santa, el verano, la Navidad dando vida a una aldea que durante el año no supera la docena de habitantes. Sus propietarios temen que no puedan volver a su tierra. Restaurarlas, se torna casi en un imposible.
Aún cuando las ayudas establecidas por la Xunta de Galicia para reconstruir las segundas viviendas les otorgaron a cada uno de los afectados unos 66.000 euros (más 5.400 en la línea de menaje del hogar), estiman insuficiente esta cantidad en tanto en cuanto ha surgido un imprevisto inesperado: la necesidad de reconstruir un muro de contención, que soportaba las viviendas, apoyadas sobre el mismo monte que se asoma a la calle San Víctor.

El muro
«Reconstruir el muro de contención tiene un coste elevado, que supondría prácticamente el gasto de toda la subvención, los 66.000 euros. Cada casa tiene el suyo. Hay que hacer primero ese muro y después construir desde cero cada casa pues no se ha salvado nada», lamenta Idoia Sarriegui Táboas, que reside en el País Vasco y cuya familia está afectada por la pérdida de sus casas.
Afirma que cuando las casas se hicieron hace más de un siglo «el monte ya estaba ahí, de modo que se construyeron muros traseros para retenerlo. Ahora, al quemarse las casas, también el muro que va detrás de cada casa».
Idoia Sarriegui relata con impotencia que «los constructores han dicho que los 66.000 euros no llegan ni para empezar. Y ya han venido tres, con tres proyectos diferentes». Aún cuando «hemos rogado que con 66.000 nos hagan una chabola, ni así, porque dicen que el muro de contención ya cuesta esa cantidad».
Materiales y seguros
Otro de los obstáculos y complicaciones es que, además del muro, también encarece los proyectos el hecho de que Cernego esté protegido por Patrimonio, debido a su singular arquitectura rural, de tal modo que la estética y materiales a emplear deben ser acordes a la normativa «y son más caros pues no es lo mismo poner piedra natural, que bloque, por ejemplo», añade Idoia Sarriegui Táboas.
Al mismo tiempo, las personas afectadas por los incendios si disponían de seguros, «si cobran los 66.000 del seguro, ya no perciben la ayuda, que solo cubre la parte restante que no cubra la póliza hasta esa cantidad».
Pero en los requisitos tampoco se admite comprar una casa del pueblo con las ayudas, «de modo que todo son limitaciones», concluye.
«No podremos volver a nuestra tierra»
De este modo, recuperar las segundas viviendas (en las que no se reside habitualmente) podría quedar en el intento. «Mi madre y mis tíos, de 85 años, se han quedado sin las casas. La gente que está fuera no podrá volver al pueblo», dice Idoia Sarriegui señalando que «durante los incendios ni siquiera hubo medios en el pueblo, que es lo que más rabia da».

«Nos sentimos abandonados»
Por su parte, Patricia Vila, presidenta de la Asociación de Vecinos de Cernego, recuerda que en los días posteriores a los incendios «todo el mundo nos decía que nos iba a ayudar, que no nos preocupásemos y ahora lo que hacen es ayudar a morir al rural. Los pueblos así desaparecen».
Señala que hay casas que están abandonadas, que no sufrieron daños y que podrían ser una alternativa para invertir las ayudas de los propietarios de las viviendas quemadas. «Pero no dan esa opción».
Patricia Vila expone que «las casas no serán restauradas, las ruinas serán devoradas por las zarzas y además se añadirá un nuevo peligro de desplome sobre las viviendas que están en perfecto estado».
Así las cosas, las personas afectadas en Cernego por los incendios no descartan renunciar a las ayudas.















