Anpema: un servicio esencial activo para garantizar el suministro eléctrico

861

Pilar Pérez Bustillo: “trabajamos con las medidas de protección en mantenimiento, averías y de puertas para fuera de las viviendas”

Anpema, situada en la calle Real número 20 de O Barco, es uno de los establecimientos que permanece abierto durante el estado de alarma. Su tarea es más que esencial. Se ocupa de líneas eléctricas de media y baja tensión, centros de transformación así como la reparación de averías que son competencia de Unión Fenosa. Sus trabajadores forman parte de ese equipo humano que, aún cuando su labor es invisible, nos hace el día a día más fácil.

Pilar Pérez Bustillo, gerente de este establecimiento, relata que “si hay cualquier problema, se soluciona. No se puede dejar sin servicio eléctrico a la población”. Eso sí, el sistema de trabajo se acomete con todas las precauciones que exige la nueva situación generada por el COVID-19.

En este sentido, detalla que la Xunta les va a vender mascarillas, al mismo precio al que las adquiere el Gobierno autonómico, algo que “es un avance porque no hay manera de comprarlas”.

Anpema realiza jornada continua por las mañanas para abordar los servicios de mantenimiento en las redes eléctricas y otros que puedan ejecutarse a la entrada de viviendas. “Seguimos activos, pero de puertas para fuera de las casas. Los operarios van con guantes y mascarillas de protección. Normalmente, como trabajamos en campo no hay proximidad, si bien es cierto que hay algunos lugares y tareas en los que tienen que estar más cerca”.

En este sentido, relata como anécdota, que se ha vivido alguna situación angustiosa. Hace unos días, profesionales de Anpema tuvieron que realizar un servicio en un lugar sin cobertura de telefonía móvil. “Cuatro compañeros se fueron a las cuatro de la tarde y eran las 12 de la noche y no sabíamos nada de ellos. Tuvimos que ir a buscarlos a medianoche para ver qué pasaba, porque si ocurriese algún imprevisto como no hay nadie en la calle, no habría a quién pedir ayuda”, expresa Pilar Pérez.

Cuenta cómo vive estos días de pandemia. “Asusta. Pero también indigna el manejo de esta crisis, sobre todo porque los sanitarios siguen sin EPIS”. Tiene ganas de que todo pase. Aún así, Pilar Pérez se desplaza cada día a su trabajo con un lema por delante: optimismo y esperanza.

Por su parte, su padre, Ángel Pérez Mayo —ahora jubilado— lleva el confinamiento con paciencia. “Nunca antes se había vivido una situación similar”, valora. No sale a la calle como manda la norma: “Tenemos una terraza de dimensiones extraordinarias, que se asoma al Sil, con paisajes hermosos en el que puedo ver garzas y aves. Realizo paseos por esta terraza todos los días. Desde la calle, algún conocido me grita: ¿Ángel, me invitas a una cerveza? Y algún día volverá a ser posible”, cuenta con esperanza.

Anpema, todo un servicio esencial en plena actividad.