Alcaldesas y alcaldes agradecieron esta acción simbólica para recordar que si las administraciones no actúan cuanto antes habrá que lamentar daños por las escorrentías que provocarán las lluvias y que tendrán impacto en las traídas de agua, entre otros problemas
Un total de 70 voluntarios de ADEGA (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza)de distintos puntos de Galicia viajan este fin de semana a Valdeorras para ayudar a restaurar zonas incendiadas en O Barco, O Bolo, A Rúa, Petín y Vilamartín. Es una acción simbólica que pone el foco en la necesidad de acometer cuanto antes la recuperación de la tierra que ardió durante los incendios.
Froilán Pallín, secretario xeral de ADEGA , estuvo en O Barco para explicar esta iniciativa, movida por la solidaridad con los municipios de Valdeorras afectados por los incendios. Consistirá en labores de restauración hidrológica y ambiental de las tierras quemadas, con especial atención a las traídas y captaciones de agua de abastecimiento de las poblaciones, que se podrían ver gravemente afectadas en caso de arrastres de ceniza por efecto de las fuertes lluvias, según detalló.
El voluntariado actuarán en el entorno de las captaciones de agua como la de «As Arcas», que abastece a Petín y A Rúa; Fontei (A Rúa); las laderas del río Leira en Vilamartín; la Lomba de Penaguillón (O Barco) y el ámbito del río Xares en O Bolo.

Froilán Pallín destacó que esta iniciativa simbólica se traduce en una acción directa sobre el territorio que pone el valor el papel del voluntariado, «no como mano de obra puntual, barata o estética, sino como agente necesario y fundamental en todo el proceso de la restauración hidrológica y ecológica de las zonas calcinadas del país», subrayó.
Además, llamó a la colaboración conjunta de la Xunta de Galicia, de la Confederaciones Hidrográfica Miño-Sil y de la Diputación de Ourense en la resolución de los problemas que han dejado los incendios y pidió que respalden el voluntariado en defensa de los monte gallegos, un voluntariado que, a su juicio, debería actuar durante todo el año y no solo realizando trabajos de freno de la erosión o control de escorrentías, sino en todas las fases de la restauración hidrológica, de la flora y fauna de los montes quemados y en el desarrollo de labores de seguimiento, vigilancia y prevención, además de de sensibilización y concienciación de la población.
Próximamente, concluyó, ADEGA también acercará su voluntariado a zonas quemadas con especial interés ecológico, como es el Teixadal de Casaio (Carballeda).
El alcalde de O Barco, Aurentino Alonso, agradeció la implicación de ADEGA, al igual que el resto de alcaldesas y alcaldes, ya que en el caso de su municipio «solo hemos recibido la disposición de estas personas voluntarias». Señaló que si no se actúa, habrá localidades con problemas en las traídas de agua como Forcadela, que capta directamente de un arroyo.
El alcalde de Vilamartín, Enrique Álvarez Barreiro, fue más allá y habló de que cuando llegue el período de lluvias se producirán escorrentías. «Estamos muy preocupados. Agradecemos a ADEGA su colaboración pero el problema no se va a solucionar con la acción de un voluntariado durante un fin de semana», expresó.
Relató que a raíz de esta iniciativa de ADEGA, la Xunta creó su propio voluntariado, «pero no se le presentó nadie», en lugar de pasar a la acción y arreglar el problema, reprochó. «Pedimos a la Xunta, al Gobierno central y a la Confederación Hidrográfica que tomen medidas. Lo que pasó con los incendios fue muy grave, pero lo que está por venir puede ser peor. Si se produce una tormenta de agua por la noche sin poder avisar a los pueblos sería una catástrofe», indicó en alusión a la erosión del terreno y escorrentías previstas cuando empiece a llover.
Por su parte, la alcaldesa de A Rúa María G. Albert, señaló que ya pasaron dos meses de los incendios y que en su municipio la Xunta no ha realizado ninguna actuación. Señaló que, agradeciendo la implicación del voluntariado de ADEGA, los voluntarios «son muy necesarios para no perder el foco, para que la gente se implique con el territorio», pero que no cumplen la función para solucionar el problema, que han de resolverlo las administraciones competentes.
Por su parte, el alcalde de O Bolo, Miguel Ángel García, agradeció la colaboración de ADEGA y dijo que no sobra la ayuda de tal modo que «cualquier persona que quiera ayudar, será bienvenida».






