La jornada técnica «Nuevas estrategias para la calidad: del laboratorio a la viña» reunió en O Barco a bodegas, enólogos, técnicos y viticultores de la comarca
Alltech Crop Science, Ideagro y DELAGRO celebraron en el Pazo do Castro una jornada técnica dirigida a los principales agentes del viñedo de la D.O. Valdeorras, con el objetivo de compartir una visión conjunta sobre la importancia del suelo y las prácticas agronómicas en la calidad final del vino, así como el papel de las estrategias avanzadas para mejorar el rendimiento y la sanidad del cultivo.
Bajo el título «Nuevas estrategias para la calidad: del laboratorio a la viña», el encuentro puso énfasis en que la excelencia del vino comienza mucho antes de la vendimia. Se inicia en el suelo, se consolida con decisiones agronómicas acertadas, especialmente en momentos críticos como las nuevas plantaciones o la recuperación de viñedos con historia, y se refuerza con estrategias que permiten a la vid responder mejor ante condiciones adversas.
El suelo, un «lenguaje» que se puede interpretar
El primer bloque de la jornada, impartido por Alexia Stellfeldt, Project Manager de Ideagro, se centró en la importancia del suelo y el microbioma como base de un viñedo equilibrado. Stellfeldt destacó que, para tomar mejores decisiones, es necesario ampliar el diagnóstico del suelo más allá de los parámetros físico-químicos e incorporar indicadores biológicos que ayuden a comprender qué está ocurriendo realmente «bajo la superficie».
En su intervención, explicó el valor de la actividad enzimática como herramienta práctica para interpretar el funcionamiento del suelo y su capacidad de aportar nutrientes de forma eficiente. Estas mediciones, señaló, «permiten detectar desequilibrios, anticipar problemas y orientar estrategias de manejo más ajustadas a la realidad de cada parcela, con el objetivo de sostener la productividad sin comprometer la salud del suelo a medio y largo plazo».
Longevidad del viñedo
El segundo bloque corrió a cargo de Jesús Sánchez, técnico especialista en viñedo de DELAGRO, quien abordó prácticas agronómicas clave en la viña, poniendo el foco en nuevas plantaciones y en la recuperación de viñedos de legado. Sánchez subrayó que «la longevidad del viñedo, y con ella la estabilidad de la calidad, se construye con decisiones técnicas tomadas a tiempo: desde el planteamiento inicial de la plantación y su implantación, hasta el manejo posterior y la recuperación de parcelas con valor histórico y productivo».
El técnico de DELAGRO incidió en que el sector afronta un escenario cada vez más exigente, en el que la sostenibilidad, la eficiencia en el uso de insumos y la necesidad de mantener la calidad obligan a afinar el manejo. En este contexto, defendió la importancia de trabajar con una visión preventiva, basada en conocimiento agronómico y en estrategias que ayuden a reducir riesgos y a sostener el equilibrio del cultivo campaña tras campaña.
Resiliencia de la vid
El tercer bloque lo protagonizó Marta Simón, ingeniera técnica agrícola de Alltech Crop Science,con una ponencia centrada en la resistencia inducida en viñedo y en la presentación de resultados. Simón explicó que el objetivo de estas estrategias es acompañar a la planta para que active y refuerce sus propios mecanismos de defensa, mejorando su capacidad de respuesta ante diferentes estreses y favoreciendo un comportamiento más estable del viñedo.
En su intervención, señaló que «la tendencia actual en viticultura apunta a integrar cada vez más herramientas basadas en ciencia que permitan avanzar hacia modelos de manejo más sostenibles, sin renunciar a la productividad ni a la calidad». En esa línea, remarcó el valor de combinar conocimiento del suelo, prácticas agronómicas ajustadas y soluciones que contribuyan a mantener el viñedo en mejores condiciones durante toda la campaña.
La jornada reunió a bodegas, enólogos, técnicos y viticultores en un espacio de intercambio y actualización técnica, con un enfoque claramente aplicado y orientado a la toma de decisiones en campo. Los asistentes coincidieron en la necesidad de seguir incorporando conocimiento y herramientas que ayuden a interpretar mejor cada viñedo y a actuar con mayor precisión, especialmente en un contexto de cambio climático, presión sanitaria y nuevas exigencias de sostenibilidad.









