El sumiller y enólogo pronunció el pregón de la Festa do Botelo ensalzando también la «garnacha tintureira» como variedad perfecta para maridar con este embutido
Luis Paadín, reconocido sumiller y enólogo de A Coruña, fue el pregonero de la Festa do Botelo de O Barco. Ante la mirada atenta de un público que llenó el Teatro Lauro Olmo habló de Valdeorras y el vino, de su variedad «godello«, de la «garnacha tintureira», del enoturismo y también de su vida profesional en torno a uno de los recursos del territorio, durante más de 30 años, para los que soplan «vientos» difíciles, valoró.
Paadín, que recordó que ha recorrido más de 40 países vitícolas del mundo —además de recibir distintos premios—, comenzó hablando de que es muy complicado ser profeta en la tierra. No en vano, el primer homenaje que recibió en su vida fue en Portugal, sintiendo que su elección de pregonero del «botelo» en O Barco también ha sido un reconocimiento. «Necesitamos sentirnos queridos con nuestra gente, sino parece que estamos perdiendo el tiempo», señaló.
Recordó que en el pasado fue hostelero. «No soy solo una cara bonita y un cuerpo para el deseo. Soy una persona que siente, padece y disfruta», bromeó haciendo alusión a su tarea como profesional durante más de tres décadas.
Luis Paadín dijo que conoce Valdeorras desde hace más de 30 años y que las primera bodegas que visitó en Galicia fueron en esta tierra. «Como buen Coruño ya iba a los chiringuitos que montan en Betanzos», relató recordando que tuvo una vinoteca. «El vino que más vendíamos era godello y godello de O Barco porque no había otro y no había tanto», indicó, señalando que entonces se llevaban los vinos de casa.
Abundó en que siempre buscó la excelencia, «que es lo que hay que buscar en la vida», calificándose como un «artesano». «Soy feliz con lo que tengo, a la felicidad se llega, primero deseando bien a todo el mundo y después, tratando constantemente de ser cada día mejor persona y haciendo cada vez mejor tu trabajo. Me siento muy orgulloso de lo que he hecho».
La identidad de la vid
«Muchas veces a las bodegas les gusta hablar de los enólogos, de ellos mismos, pero lo importante es la vid, que es capaz de hablar de la identidad de una tierra como Valdeorras, que tiene algo que desea medio mundo, la uva godello», sentenció Paadín.
También señaló que las iniciativas para el enoturismo de movilizar a personas a las denominaciones de origen en autobús, tal y como se hace cada año en las Xornadas de Portas Abertas de las Rutas dos Viños, ya lo ponía en práctica el sumiller hace muchos años. «Ya lo había entonces y es importante en momento de crisis».
Promoción
El enólogo dijo que «la mejor botella del mundo que se vende no es la que recomienda el sumiller o el periodista prestigioso, sino la que se compra visitando la bodega y después se lleva a la mesa».
Además, aún cuando otros territorios hoy produzcan la variedad reina de la comarca, «el godello de Valdeorras es imbatible y lo que hay que vender es territorio», expresó, destacando que el clima, las vides y las características propias del territorio hacen que esta variedad tenga sus matices, diferencias y singularidad.
«Las pocas cepas viejas que quedan están en Valdeorras»
Luis Paadín también habló de los vinos tintos haciendo mención especial a las «garnachas tintureiras». «Lo que tenemos en Valdeorras es una maravilla. Galicia no tiene viñas viejas, sino cepas viejas, y las pocas que quedan están en Valdeorras», expresó, detallando que, posiblemente, hace poco más de un siglo, la gente de esta comarca pensó «la mencía está bien, pero falta algo para el botelo y ahí nacen esas garnachas tintureira que con ese botelo, eso sí es una armonía de dioses».
Eso sí, indicó que «vivimos tiempos malos y se van a poner peor».
Campaña del Consello Regulador
Luis Paadín también ensalzó y felicitó al Consello Regulador de la D.O. Valdeorras por su campaña publicitaria con dos viticultores de Valdeorras, Tino y Ramón. «No tiene por qué aparecer un youtuber haciendo muecas y gestitos, tienen que aparecer más esos hombres hablando de la viña, trabajando, expresando ese lenguaje, porque vamos a tener que vender menos vinos, pero para poder ponerlo en valor tiene que estar algo detrás, una realidad que tiene Valdeorras. Los demás no la tienen, tienen que andar inventándola. Aquí hay un patrimonio escrito de más de 2 mil años».
Paadín expresó que Valdeorras tiene que sentirse orgullosa de sus vinos y gastronomía. «¡Que no nos tiemblen las piernas, hay que beber vino y comer botelo. Y de bien nacidos es comer botelo y no cocido!», concluyó.
Al pregón asistieron el delegado de Turismo de Galicia, Xosé Merelles; el subdelegado del Gobierno, Eladio Santos; el presidente de la Diputación, Luis Menor; el delegado de la Xunta, Manuel Pardo, así como los anfitriones del Concello de O Barco, entre ellos el alcalde, Aurentino Alonso y la concejala de Cultura, Margarida Pizcueta, además de miembros de la Corporación, vecinas y vecinos.













