Un chocolate caliente con churros y dulces caseros deparó una tarde única en esta localidad de Vilamartín
Cernego (Vilamartín de Valdeorras) vivió una tarde en torno al aroma y sabor irresistible del chocolate recién hecho con churros caseros y dulces artesanales en la que el rural se tornó más vivo que nunca. La nieve no fue un obstáculo, sino la «invitada de honor» a la gran chocolatada que proyecta un pueblo que, esta vez, lució un paisaje blanco de postal.

Patricia Vila, Idoia Sarriegui Táboas, Santiago Zarauza y un grupo de vecinas y vecinos organizaron esta celebración para ofrecer una tarde única y diferente, que se convirtió en la alternativa perfecta para disfrutar del calor del chocolate y de la comunidad aderezado por la magia de la nieve. El alcalde, Enrique Álvarez, también participó en esta fiesta.
Bajo una carpa calentada de forma tradicional con un nostálgico caldero de fuego con leña, y con una carretilla de nieve fresca haciendo las veces de nevera natural para bebidas, la tarde de chocolate volvió a triunfar.
A los ya populares churros caseros de Patricia Vila se sumaron orejas de carnaval, pastas, bombones y bica artesanales. Y fue sorteado un jamón.
Mientras el chocolate templaba el cuerpo, el espíritu se encendió en el exterior con batallas de bolas de nieve y la creación de algún improvisado muñeco, que hizo aflorar la risa.
Esta fiesta, que nació hace un par de años para fomentar un día de visita al pueblo, volvió a ser todo un éxito.
En Cernego se vivió el temporal de nieve con el sabor tradicional más dulce y, sobre todo, con el toque de la comunidad.


























