El alcalde de Vilamartín agradece la colaboración de las instituciones pero indica que no es suficiente, que dos meses después de los incendios tenía que estar resuelto el problema de arrastres, captaciones y desescombro
San Vicente de Leira, la «zona cero» de los incendios que devastaron Valdeorras en agosto, ha sido la localidad más visitada por representantes de la Xunta, del Gobierno central, de partidos políticos, sindicatos, asociaciones y hasta profesionales vinculados al mundo de la arquitectura.
Las ayudas no se hicieron esperar desde el Gobierno gallego para restauración de casas, para la recuperación de actividad agrícola, ganadera, fauna e, incluso cinegética en toda Galicia. Pero ¿cuál es la situación dos meses después del desastre en el municipio de Vilamartín?
El alcalde, Enrique Álvarez Barreiro, que ha estado a pie de terreno durante todo este tiempo, responde.
Valdeorras de Cerca: ¿En qué momento está San Vicente y el municipio de Vilamartín, son suficientes las ayudas?
Enrique Álvarez: Los vecinos de San Vicente me han recordado recientemente los problemas que hay. La Xunta anunció que financiaría el desescombro. Y es verdad que están en ello, pero lo que queremos ver es máquinas en San Vicente. Entre los técnicos de la Xunta y los del Concello de Vilamartín están buscando una fórmula legal de poder gestionar esos fondos. No encuentran la manera, porque nosotros tampoco tenemos fondos disponibles para poder ordenar esos trabajos, no hallan la forma adecuada para la gestión de esos recursos. Si nos mandasen el dinero, no se podría pagar, es complicado, la administración tiene sus trabas en ese sentido.
V de Cerca: ¿Qué pide entonces Vilamartín?
Enrique Álvarez: Lo que le pedimos, que así se lo comuniqué al delegado de la Xunta, Manuel Pardo, es que había que actuar sobre este tema. De hecho, ellos tienen una máquina trabajando en San Miguel de Outeiro para las captaciones de agua que permita evitar efectos de los arrastres. De la misma manera que tienen la maquinaria ahí, a mí se me ocurrió que también podían tener una máquina en San Vicente para tirar de emergencia las paredes que se asoman a los caminos y evitar así el peligro. La Xunta sí podría mandar a través de Tragsa, por ejemplo, retirar el peligro y luego darle forma legal al dinero que envíe la Xunta para ese proyecto de descombro. De hecho, lo iban a estudiar.
V de Cerca: ¿Las instituciones se han implicado?
Enrique Álvarez: Agradecemos la colaboración, pero va todo muy lento. Al día siguiente de los incendios ya pusimos en conocimiento de las distintas administraciones el problema. Pero no se puede esperar dos meses, a las puertas del invierno, a mandar gente al monte.
V de Cerca: ¿Sería un gran avance entonces si todo hubiese comenzado antes?
Enrique Álvarez: Claro, sí. La ayuda que están ofreciendo es muy valiosa, pero si hay que esperar meses, vamos muy tarde. En el caso de San Vicente el peligro está a la vista, pues las casas pueden desmoronarse en cualquier momento y en el caso de los montes, las lluvias, que ya han llegado, van a generar muchos arrastres. Eso necesita mucha más atención. No nos vale que vaya una brigada de vez en cuando, ni por parte de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, ni por parte de la Xunta. No es suficiente, no sirve de nada.
V de Cerca: Los problemas de arrastres afectan a todo el municipio
Enrique Álvarez: Sí. Agradecemos a la Xunta que mandase una máquina para la captación de San Miguel, pero es una. Cada pueblo tiene sus captaciones. Es más, la principal, que es la de Vilamartín, en el núcleo urbano, es una captación que está en el «regueiro» y que va a quedar inutilizada, afectando a la población más grande del municipio. Y a ver cómo le damos de beber a la población. No vale con el trabajo de unos voluntarios, que agradecemos profundamente a ADEGA, hace falta más. Las administraciones tienen que actuar ¡ya!









