El lobo ataca rebaños de ovejas en O Bolo

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Los lobos llevan matando ejemplares desde el mes de octubre, los últimos en estos días generando malestar entre los propietarios del ganado

El lobo ataca rebaños de ovejas en O Bolo. Mató a varios ejemplares que estaban en las praderas del entorno del restaurante A Capilla y también en el entorno del santuario de As Ermidas. Los lobos se dejan ver por carreteras y prados del municipio, generando gran malestar entre las personas que viven del ganado y del campo.

José Manuel Méndez, propietario del restaurante A Capilla, es el principal afectado de los ataques de lobos. Cuenta que «llevamos ocho ataques desde octubre. 18 me faltan ya desde el citado mes. Cuatro han sido recientemente, dos de ellas hace unas horas», expresa.

Argumenta que el lobo mata para comer, «porque tiene hambre. Todo el mundo sabe que hay sueltas de lobos por parte del Ministerio, para que mate al jabalí, pero a los jabalíes no le hace nada. Estos lobos han sido criados en granjas y son una especie de híbrido. De hecho, no se escapan, los ves en la carretera porque los ha criado el hombre», critica.

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José Manuel Méndez explica que el ataque no solo es la pérdida de ovejas que el lobo ha matado, sino que produce un daño en cadena, colateral: «El ataque produce un estrés en las ovejas, provoca abortos, otras no quieren salir de las cuadras y se les puede cortar la leche para las crías. De hecho, yo tengo 18 recién paridas».

En cuanto a las ayudas, valora que «son un engaño para tapar la boca. A mi no me compensan las migajas. El dinero no vale para nada. Si haces recuento de las pérdidas, cierras. Esto es una forma de vida que no arreglan con unas indemnizaciones».

El ganadero afectado por el ataque de lobos a sus ovejas, dice que «el Estado obliga a llevar un control del ganado, desparasitarlo y otros trámites que parece que más que ganaderos somos administrativo. Pero el Estado deja la fauna a su aire, a ver si declara los lobos…»,

La normativa actual autoriza a hacer batidas para la caza del lobo, una medida que resulta insuficiente. «Llega tarde mal y nunca», concluye.

El dicho antiguo de que «El lobo no sube a O Bolo» ya no se cumple.