Completa la trilogía sobre el desaparecido pueblo de Alberguería iniciada con «La marca del agua» y «Tierra sin aire»
Una novela que llega como un latigazo final. Así podría describirse «No apagues la lumbre», la nueva obra del periodista Santiago Palmeiro, un relato de casi 500 páginas que completa la trilogía sobre el desaparecido pueblo de Alberguería (Llanos, en la novela), iniciada con «La marca del agua» y «Tierra sin aire».
Publicada en Amazon, esta tercera entrega ofrece un desenlace cargado de tensión y humanidad junto a una reflexión poderosa sobre la pertenencia a un lugar que ya no existe físicamente, pero que sigue muy vivo en la memoria de quienes lo perdieron.
El relato recorre varios escenarios para conducir al lector a un territorio donde la memoria, la identidad y la venganza se entrelazan con la precisión de un mecanismo que lleva décadas gestándose sobre las sombras que acompañaron la construcción del salto. El protagonista se
enfrenta a un complot terrorista que pretende dinamitar la presa y la aparente tranquilidad del valle. Solo él podrá detener la catástrofe, pero para ello tendrá que enfrentarse a su propia historia.

No apagues la lumbre ahonda en las consecuencias humanas de las grandes obras públicas, en este caso, la construcción de un embalse que borró un pueblo y fracturó familias y vidas. El relato contrapone pasado y presente para revelar cómo las decisiones de una generación repercuten en las siguientes. Y plantea un dilema moral: el protagonista forma parte de un complot, pero también es el único capaz de evitar la tragedia. La novela quiere que el lector se pregunte qué haría él en su lugar.
El propósito de esta obra es múltiple. Explorar la relación entre el presente y las heridas históricas de un territorio que está bajo el agua; reflexionar sobre cómo el pasado condiciona el presente, especialmente cuando ese pasado está marcado por injusticias, éxodos forzosos y silencios que nunca se resolvieron; y analizar la identidad heredada, que no elegimos, pero que nos marca para siempre.

«No es un obra anti nada ni contra algo. Se limita a constatar hechos desde una vertiente humana novelada. No obstante, el relato sugiere una crítica serena, pero clara, a la desmemoria institucional, la violencia silenciosa de ciertos progresos y la facilidad con la que un territorio puede ser sacrificado en nombre de un bien mayor», según explica el autor.
La obra, estructurada en 43 capítulos y un epílogo, está escrita en tono reflexivo con carga histórica directa y mucha atención al presente. Su estilo es sencillo, directo, con un flujo literario vibrante, que atrapa al lector desde el principio.
El título de la obra sugiere intimidad, resistencia, memoria, hogar, fuego interior. La «lumbre» es metáfora de algo que el autor quiere preservar. Todo se desvela dentro.
