Un profesor de Universidad en Berlín (Alemania) relata la experiencia que está viviendo en esta ruta jacobea
De Berlín (Alemania), realiza su tercera ruta jacobea, el Camino de Invierno, que conoce por primera vez. Y está resultando una gran experiencia, la mejor hasta ahora, entre otras muchas cosas por la soledad con la que camina, que le permite interiorizar y vivir la autenticidad del Camino como peregrino.
Profesor de Universidad, en materia de informática y ciencia, peregrina por distintos motivos, personales pero también religiosos, aún cuando —dice— no es cristiano, sino protestante. «El Camino es muy antiguo y es importante para mi», subraya.
«Hasta ahora puedo decir que muy bien. Me gusta mucho, especialmente el paisaje y, sobre todo, la soledad, que es muy especial», dice en alusión a que no está masificado y a la libertad que supone pues «en el Camino Francés y Portugués había demasiada gente», añade.
El tiempo está ayudando. «El año pasado solo me faltó el traje de baño», bromea en alusión a la incesante lluvia que registró en su peregrinación.
Conoció el Camino de Invierno a través de internet pero también del testimonio de otros peregrinos que le comentaron las bondades de esta ruta.
Habla con fluidez español porque en Berlín está en contacto con el Instituto Cervantes, aún cuando también impartió clases en la Universidad de La Laguna de Tenerife durante dos años, eso sí, en inglés.
Una vez que finalice el Camino de Invierno se trasladará a Madrid para visitar el Museo del Prado. «Otra experiencia diferente y cultural», dice con entusiasmo.
Ahora, después de pernoctar en el albergue de A Rúa de Valdeorras, prosigue su Camino hacia Santiago.









