25.2 C
O Barco de Valdeorras
miércoles, julio 22, 2026
Publicidad

La nueva vida de una familia palestina en O Barco: «Lo mejor de aquí es que hay seguridad y paz»

Publicidad

Mohamed es un periodista que pasó tres años en una cárcel israelí por escribir e informar sobre la ocupación y desde hace siete meses vive en Valdeorras con su mujer Hanim y sus cuatro hijos

Mohamed y Hanim son de Ramala (Ramallah), ciudad palestina situada en Cisjordania, a 15 kilómetros al norte de Jerusalén, de más de 27.000 habitantes, capital de facto de Palestina, donde se encuentra la sede de su gobierno. Son refugiados y llevan un año en España, concretamente desde el 19 de septiembre de 2024, fecha en la que llegaron a Madrid. Desde febrero de 2025 residen en O Barco de Valdeorras, donde han hallado paz y felicidad. 

Mohamed es periodista y Hanim administrativa. Tienen cuatro hijos e hijas (dos gemelos de 3 años y dos niñas de 9 y 7), que acuden a un colegio barquense. «Nos vinimos aquí por seguridad para la familia, es un lugar muy seguro, donde hay paz y la gente es muy amable y acogedora», expresan en un castellano casi perfecto fruto de las clases de español a las que asisten para dominar el idioma.

La sensación como personas refugiadas es agridulce. «Estamos muy contentos porque nuestros hijos están a seguros, a salvo, pero al mismo tiempo tristes por la situación de Palestina porque no puedo estar en mi tierra para hacer frente a la ocupación de Israel. Pero la seguridad de mi familia es lo más importante, aquí mis hijos están muy bien, son felices y tienen una vida normal, están mejor que en Ramala», relata Mohamed.

Publicidad

Mohamed, como periodista, ha escrito e informado durante mucho tiempo sobre el conflicto de Israel y Palestina. Y eso le costó la cárcel. «Por contar la verdad y hablar de la ocupación de Israel, me encarcelaron, pasé tres años en una cárcel israelí», cuenta. Fue al salir de la cárcel cuando decidió huir con su familia hacia España. «Ahora somos refugiados y estamos bajo la protección internacional empezando una nueva vida, de cero, que es duro también», expresa.

Señala que la censura israelí en los territorios ocupados se traduce en una falta de libertad absoluta, «van a por la población por un simple like en una red social. Si quieres vivir hay que cumplir sus normas y estar callado».

Expresa que «nosotros teníamos una vida estable en Palestina y pudimos huir, pero hay muchas personas que no pueden salir» y pone por delante que han recibido un gran apoyo para empezar desde cero en España, «tanto de las autoridades como de la gente», vecinas y vecinos que se han interesado por su bienestar, también en O Barco.

Mohamed cuenta que hay que bucear en la historia para conocer las raíces del conflicto, que ha llegado muy lejos con el genocidio en Gaza. «Ahora Israel ha descubierto su verdadera cara con esta masacre y la ocupación de la tierra palestina. Israel quiere nuestra tierra, quieren el gas, el agua, todos nuestros recursos económicos… todo, pero es la tierra de nuestros abuelos, sabemos quien ha puesto cada piedra quien ha plantado cada árbol».

A día de hoy, no puede olvidar el sonido de la bala que mató a un amigo suyo, estando a su lado en una manifestación contra la ocupación israelí. «Es un sonido aterrador que no se olvida nunca. Ha muerto mucha gente. Es muy duro».

Recuerda que la situación es muy complicada en Gaza y en toda Palestina. «Los militares israelíes atacan los pueblos, prenden fuego a los coches, edificios, día tras día y ellos no permiten ayuda humanitaria. Tampoco podemos controlar nuestras tierras ni recursos. Por poner un pequeño ejemplo, mi tierra es rica en olivos pero no se pueden tocar ni comercializar las olivas».

Pero esta familia tiene una gran esperanza de que algún día no muy lejano el conflicto desaparezca. «Tenemos mucha esperanza porque en Europa y España hemos visto que mucha gente saben ahora más sobre el conflicto, saben la verdad y nos respaldan, apoyan a Palestina. Supone una esperanza tan grande que confiamos que en que pueda haber una solución y podamos regresar a nuestra tierra, para la que deseamos un estado democrático y que pueda vivir en paz».

Mientras no llega ese día, han empezado con ilusión su nueva vida en O Barco.

Esta es solo la historia de una familia de tantas que han tenido que abandonar su tierra.