Eva Corrochano y Jesús Iglesias, peregrinos que repiten el Camino de Invierno

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El matrimonio de Talavera de la Reina (Toledo) considera que esta ruta jacobea es dura pero espectacular

Es la segunda vez que caminan el Camino de Invierno. Eva Corrochano y Jesús Iglesias, matrimonio de Talavera de la Reina, lo recorrieron en 2016. Y ahora, repiten. Lo hacen con el mismo aliciente que entonces, una promesa religiosa. Y lo eligen porque les cautivó. “Es espectacular”, valoran. Ya han recorrido nueve rutas jacobeas y su conclusión es que adoran la magia de Galicia hasta el punto que su sueño —expone Eva Corrochano— “es vivir algún día en tierras gallegas”.

Eva Corrochano y Jesús Iglesias hicieron ayer noche en O Barco. Hoy llegaron a A Rúa, donde pernoctan. Guardan un grato recuerdo de este municipio y de la presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, Asunción Arias, en cuya casa (en Fontei) se alojaron hace seis años, durante su primera vez en el Camino.

Eva Corrochano hizo su diario del Camino en 2016, con anotaciones, dibujos y hasta alguna hoja, ahora ya seca, de roble. El Camino es una experiencia única que merece ser escrita.

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El matrimonio ha comprobado que la ruta jacobea ha cambiado. “Unos establecimientos hosteleros desaparecieron y otros abrieron, y se han creado nuevos servicios”, dicen.

Les sorprende que en seis años el Camino de Invierno siga siendo puro, virgen y sin masificación, una ventaja para los que adoran la tranquilidad. De hecho, peregrinan prácticamente solos. Detrás de ellos, caminan un matrimonio de Hungría y una persona belga.

Eso sí, el Camino es “duro, muy duro, hay que estar en forma. El tramo más duro para nosotros es de Ponferrada a Las Médulas”. No obstante, “merece la pena, y mucho”.

Destacan el paisaje verde, de montaña y el río Sil y lamentan el impacto de los incendios en la naturaleza, que “hemos visto en tramos del Camino. Es una pena”.

Su ilusión sería poder visitar el santuario de Nuestra Señora de As Ermitas (O Bolo), de modo que no descartan regresar de nuevo en el futuro sin la condición de peregrinos para poder desplazarse a aquellos lugares pendientes de conocer.

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“Nos queda mucho por ver”, subrayan.

Eva Corrochano y Jesús Iglesias no han dejado de recorrer el Camino a través de sus diversas variantes jacobeas, ni siquiera durante los tiempos de pandemia, sobre la que dicen “fue horrible y difícil”.

Han creado un vínculo con el Camino de Invierno y las personas que han ido conociendo a lo largo de su caminar.

Eva Corrochano y Jesús Iglesias reanudan con paso firme y una ilusión renovada su Camino a Santiago.

A buen seguro que volverán por esta tierra.