Enrique Álvarez: «Sin los voluntarios, el desastre por los incendios en Vilamartín sería mayor: ¡Gracias!»

Publicidad

El alcalde del municipio y también miembro de Protección Civil, que ha actuado en los fuegos, agradece la extraordinaria respuesta de la colaboración de jóvenes de Valdeorras

Vilamartín de Valdeorras ha vivido día y noche sin descanso. Las lenguas de fuego, virando de un lado a otro, pusieron en jaque a un municipio, que ha vivido en sus carnes incendios virulentos que han arrasado casas, como en San Vicente de Leira, además de provocar continuos desalojos, confinamientos y situaciones difíciles generadas por las llamas.

Aquí, se llora la pérdida, pero sobre todo el infierno que vecinas y vecinos han pasado con una ayuda, dicen, limitada. El alcalde, Enrique Álvarez Barreiro, miembro activo de Protección Civil que ha encarado el fuego, afirma que de no ser por personas voluntarias, el desastre habría sido mucho peor.

«Gracias a las personas voluntarias, jóvenes de toda la comarca de Valdeorras que se acercaron a Vilamartín, donde estábamos rodeados de fuego por todas partes. Si no es por ellos, no salimos adelante. Fue un despliegue de jóvenes impresionante«, dice.

Publicidad

El 95 por ciento del territorio de Vilamartín fue afectado por los incendios. «El día que desalojamos San Vicente de Leira, pudimos hacerlo gracias a la pista de tierra que hizo el Concello. Si no es por eso, nadie habría podido salir pues el fuego venía por la parte baja, por A Ferrería, y era imposible salir». En esta localidad, ardieron el 90 por ciento de la Aldea.

El alcalde también cita que ardieron las edificaciones de la parte alta de Cernego, donde un vecino no quiso ser desalojado y gracias a su actuación se salvó gran parte del pueblo. Después, la motobomba del Concello subió al pueblo y consiguió refrescar y controlar el fuego.

En O Mazo, también tres o cuatro casas y dos cobertizos y así sucesivamente.

«Todo lo que se pudo salvar se salvó, pero lo más importante son las personas», expresó Enrique Álvarez.

La forma en que se han producido los incendios no tienen precedentes. En este sentido, señala que «estamos preocupados de qué va a pasar de cara al futuro con nuestros montes. Yo lo tengo claro. En Vilamartín, lo tengo claro. Si me lo permiten, que no lo se, se prohibiría plantar pinos a menos de un kilómetro de los núcleos de población. Habrá que plantar castaños y otras especies, pero pinos, no».

En este sentido citó que el fuego en las zonas de castaños se para mientras que en aquellas con pinos «hay verdaderas antorchas. La política para prevención de incendios debe cambiar», expone.

Por su parte, la teniente de alcalde de Vilamartín, Sherezade Núñez, expresó el dolor y la angustia sufrida al ver que los incendios avanzaban por segundos sin contar con medios, con una situación descontrolada en la que «solo aparecieron voluntarios para ayudarnos. Si no fuera por esa unión esporádica no habríamos podido frenar el avance de las llamas», expresó con lágrimas.

Los voluntarios y voluntarias lo han dado todo.