A Rúa, “Ruga”: un paseo por su topónimo, el tren, su vino y paisaje

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Un total de 26 personas participaron en la caminata convocada por la Oficina de Turismo

A Rúa convocó a disfrutar de un paseo para descubrir su historia, paisaje y vino. Un total de 26 personas de Valdeorras y alguna de Cangas acudieron a la cita, programada por el Concello a través de la Oficina de Turismo.

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El campo de San Roque fue el punto de partida. Aquí, frente a la capilla y el “cruceiro” se desgranó la historia del nombre de A Rúa, ligado a la época de los romanos y la Vía Nova.

Luis Carrón, licenciado en historia, relató que A Rúa procede de la palabra en latín Ruga, que significa una arruga, un surco o un pliegue. El sustantivo —dijo— se uso, posiblemente, en la época romana como adjetivo para dos tipos de calzada romana, las empedradas (que eran una minoría y solo estaban en los entornos de las ciudades) y las que no lo estaban (las interurbanas).

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“La mayoría de las calzadas romanas eran de tierra o de zahorra bien pisada por maquinaria que tenían en aquél tiempo, unos cilindros de granito que se arrastraban para dejarlas perfectamente lisas, con una mínima pendiente para las aguas pluviales. Los romanos eran unos genios de la ingeniería”, explicó Luis Carrón.

Esas vías de tierra se llamaban vías rugas, rugosas. La Vía Nova (o XVIII) pasaba por A Rúa y era una vía ruga, de 320 kilómetros (Braga-Astorga), para que circulasen personas, caballos y carros pesados (viajeros y mercancías). Podían llegar a nueve metros de ancho.

El término de vía ruga fue evolucionando con el tiempo hasta convertirse en Ruga y fue en la Edad Media cuando suprimió la letra g para quedarse en Rúa, de ahí el topónimo.

“Hay muy pocos documentos medievales que le llamen A Rúa, la denominan San Esteban. Y este nombre se conserva hasta la edad moderna. Se conocía como San Esteban de La Rúa. Solo a partir del siglo XIX se empezó a decir La Rúa o A Rúa”, concluyó el experto.

Los participantes en el paseo también conocieron la historia del tren, que supuso un impacto y cambio de gran magnitud en A Rúa, tanto desde el punto de vista demográfico como urbanístico.

El historiador explicó que en el siglo XIX la población de San Esteban de A Rúa era de unos 2.100 habitantes. La de Petín, 588 habitantes. A partir de la llegada del tren A Rúa se transforma y crece. A Rúa llega a los 3.400 habitantes y Petín, 2.650.

Fue un gran cambio, mientras que el crecimiento urbanístico se condesó de forma paralela a la vía del tren.

Fue el 1 de septiembre de 1883 el tren pasó por primera vez por A Rúa.

El tren convirtió el barrio de La Estación en el más populoso y habitado, hasta el punto que aquí se trasladó la Casa Consistorial (a la calle Doctor Vila) y e en 1900 era un auténtico centro residencial y comercial.

Luis Carrón relató una anécdota. En Petín justo antes de inaugurar el tren hubo una queja oficial de los vecinos contra el emplazamiento de la estación que decía así: “sin mejorar notablemente el servicio de este pueblo, perjudica al de Petín y Fontei, que son de bastante más importancia“.

Soledad Figueroa, responsable da Oficina de Turismo, y Joaquín Sánchez, gerente de Adega Alán de Val y presidente de la Asociación Ruta dos Viños de Valdeorras, profundizaron en la relevancia del vino y los viñedos en A Rúa.

El paseo, de algo más de 3 kilómetros, partió del barrio de San Roque hasta O Aguillón, después de hacer un alto en viñedos. Se cerró con una degustación de vino.

Un paseo por la historia, vino y paisaje de A Rúa que tendrá continuidad. El próximo domingo habrá una experiencia similar abierta y gratuita para cuantas personas deseen participar.