¡Ahorremos agua!: Cada gota cuenta en el Planeta

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La Confederación Hidrográfica Miño-Sil animar a incorporar hábitos sostenibles para contribuir a conservar el recurso más importante para la vida

El agua es un bien escaso y esencial, aunque su abundancia aparente en ríos, embalses o grifos nos hace olvidar su fragilidad. La gestión responsable de este recurso se vuelve cada vez más necesaria que nunca, tanto por parte de la ciudadanía como de las propias instituciones.

El cambio climático, la sequía estacional y la sobreexplotación de acuíferos tiene su impacto en la disponibilidad del agua. La Confederación del Miño-Sil insiste en que como el tiempo, el agua es limitada. Recuerda que «cada gota cuenta«. E invita a sumar con gestos individuales y colectivos para contribuir a la conservación del recurso más importante.

Cuidar el agua es cuidar de todos, del Planeta. No es solo una cuestión ambiental, sino de salud, economía y equidad. El acceso al agua es un derecho, pero también un deber compartido.

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Huella hídrica

La huella hídrica facilita la toma de decisiones tanto a nivel individual, empresarial como institucional para reducir el consumo de agua. Sirve para calcular el volumen total de agua dulce que se requiere para producir bienes y servicios y también determina el consumo por un individuo o colectivo. Para calcularla hay que medir el volumen de agua en la producción de cualquier bien y servicio, que incluye no solo no solo el agua incorporada al producto sino toda la que interviene en el proceso.

La manera de gestionar cambios sostenibles empiezan por saber nuestro impacto en el medio ambiente. ¿Sabías que un kilo de arroz precisa 3,400 litros de agua; que para producir una taza de café se precisan 140 litros; para un vaso de vino, 117; un kilo de ternera 15.400 litros; una hoja de papel, 10 litros; un pantalón vaquero, 10.000 litros o una camiseta de algodón 2.700 litros?

Reducir el consumo de agua es también ahorrar energía. Si se utiliza menos agua en el hogar, menos cantidad irá a parar al desagüe y, por tanto, a las depuradoras.

Y ¿cómo es posible ahorrar agua en casa? Teniendo especial cuidado en nuestras acciones diarias el beneficio es determinante para no derrochar este recurso y, de paso, reducir la factura del consumo.

La Confederación Hidrográfica Miño Sil aconseja sencillas prácticas fundamentales para ayudar a preservar un recurso tan importante como es el agua:

  • No dejes el grifo abierto al lavar los dientes o afeitarte. Con esta práctica tan habitual se derrochan hasta 30 litros de agua por persona cada día.
  • Reutiliza el agua: Intenta volver a utilizar el agua que no esté sucia para otras acciones, como por ejemplo, el agua del baño de tus hijos te puede servir para fregar el suelo.
  • Ten cuidado con las fugas de agua en el baño y la cocina: Hay que revisar cada cierto tiempo la grifería y baños porque con el uso pueden aparecer pequeñas fugas que generan importantes pérdidas de agua y dinero.
  • Instala grifería termostática o electrónica en la cocina y el baño: Estos sistemas hace que el uso del agua se racionalice ya que se puede regular el consumo.
  • Dúchate en vez de bañarte: Una ducha supone un ahorro medio de 400 litros por día y hogar.
  • Racionaliza el riego: Lo puedes realizar aprovechando el agua de lluvia o bien estableciendo sistemas de riego por goteo.
  • No mantengas abierto el grifo al fregar platos: Es mejor llenar la pila y lavar en ellas los platos.
  • Cambia los electrodomésticos por los que tengan las etiquetas sostentibles (A+, A++ o A+++), sobre todo lavadoras y lavavajillas pues el ahorro es de un 50 por ciento.
  • Coloca aireadores o reductores del caudal en los grifos: Esto hará que gasten menos cuando los tengamos que utilizar.

Reparar fugas, usar dispositivos de bajo consumo, reducir el riego en horas de sol, reducir el desperdicio de alimentos y apoyar la agricultura sostenible o reutilizar el agua siempre que sea posible son medidas sencillas que pueden suponer un importante ahorro.

Las instituciones públicas también tienen una gran responsabilidad en la gestión del agua. La eficiencia en las redes de abastecimiento, el control del uso agrícola e industrial y la educación ambiental deben ser prioridades en la agenda de cualquier administración. La renovación de infraestructuras hidráulicas obsoletas, el fomento de cultivos menos exigentes en agua o la depuración eficaz de aguas residuales son compromisos que hay que mantener.

Solo mediante un uso responsable, consciente y solidario del agua garantizaremos su disponibilidad para las generaciones presentes y futuras.