Tanatorio Santa Rita: más de dos décadas como referente en Valdeorras

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Enrique Pérez: “La muerte sería menos tabú si se conociesen todos los entresijos del trabajo en la funeraria”

Tanatorio Santa Rita es uno de los grandes veteranos en O Barco. Enrique Pérez Pérez es el gerente de esta reconocida empresa familiar, que fundó en 1998 con su mujer, María José Luis Buján. Como profesional, atesora nada menos que casi 30 años de actividad en el sector, convirtiendo este establecimiento en todo un referente del sector.

Tanatorio Santa Rita es sinónimo de profesionalidad y profesionalización. Despliega servicios tan completos como múltiples para acompañar a las familias en el trance más duro. Su tarea va más allá del apartado fúnebre, es también social.

Tanatorio Santa Rita dispone de amplias salas con sus correspondientes túmulos; terraza o rincón tipo chill out; servicio de ataúdes; floristería; sala de acondicionamiento, preparación y tanatoestética; albañil, lápidas y también oferta la alternativa de la incineración (que realiza fuera de O Barco).

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Desde sus dependencias administrativas gestiona todo el “papeleo” asociado a un fallecimiento, desde la declaración de últimas voluntades a la pensiones de viudedad.

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En definitiva, brinda todo lo necesario para que las familias no tengan que ocuparse de nada en los tristes momentos de la pérdida. Y ello con la sensibilidad, humanidad, trato y una delicada atención a las familias.

La luminosidad es una nota dominante en el tanatorio. Transmite un soplo de ánimo en las despedidas de los seres queridos. La amplitud de las instalaciones, que ocupan unos mil metros cuadrados, es otra de sus singularidades.

“Nuestro objetivo siempre fue que la gente esté lo más cómoda posible en unos momentos tan críticos”, relata Enrique Pérez.

Enrique Pérez es tanatopractor, una profesión desconocida y, al mismo tiempo, considerada para “valientes”, algo que él lleva con naturalidad. Convive y trabaja con la muerte, a la que no tiene miedo “pero sí respeto”. Considera que ésta es cada vez menos un tabú, aún cuando todavía lo sea. “No sería así si la gente conociese los entresijos del funcionamiento del tanatorio”, dice.

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Se embarcó con María José Luis Buján en el mundo de las las pompas fúnebres en 1992. Precisamente, ella procede de una familia de funerarios en A Pobra de Trives. Empezaron con una oficina en la Calle Coruña de O Barco. “En aquella época, no había ni velatorios ni tanatorios, solo se utilizaba una pequeña sala que había en el Hospital”, recuerda Enrique Pérez. Fue en agosto 1998 cuando inauguró el Tanatorio Santa Rita S.L.

Ama su profesión. S e siente orgulloso de la larga trayectoria de Tanatorio Santa Rita y de la excelente acogida que tuvo y mantiene desde el primer día de apertura. Desde que dio sus primeros pasos ha acompañado y arropado a cientos de personas en las despedidas de los seres queridos.

30 años en el sector fúnebre. ¿Es difícil trabajar con la muerte?

Yo lo he visto siempre no como un negocio sino como una profesión. Estoy orgulloso del trabajo que realizamos, que es correspondido por la gente a la que le prestas el servicio. Está claro que para ejercer esta profesión, tiene que gustar. A mí me gusta. Realizo este trabajo con un gran respeto a las personas que pierden un ser querido. Aquí tratamos de arropar y dar un apoyo en los momentos difíciles.

Supongo que hay que tener una entereza especial pues la función de un tanatorio siempre va asociado a la pena y pérdida

Por muchos años que lleves en la profesión siempre hay casos que te tocan. Somos personas y tenemos sentimientos.

¿Ha tenido miedo alguna vez a los fallecidos?

No. Se pasa de la vida a la muerte en décimas de segundo. Son personas.

¿Qué es lo que más valora de su profesión?

El agradecimiento de las familias por los servicios prestados. No hay mejor regalo que la gratitud. Me gusta que sientan el apoyo y respaldo cuando comparten su pena.

¿Se ha normalizado el proceso de la muerte o sigue siendo tabú?

Creo que a medida que va pasando el tiempo ya no es tan tabú. Sigue siéndolo, pero menos. La mentalidad ha ido cambiando. Nosotros también tratamos de que se vea desde un prisma más natural.

¿Por qué se decanta la mayoría por incineración o sepultura?

La demanda de incineración en esta zona es poca, de un 10 a 12 por ciento.

¿Cómo ha evolucionado Tanatorio Santa Rita y el sector?

Ha evolucionado mucho. Al principio era un servicio funerario simple. Después se profesionalizó el sector. En la actualidad, abarca un proceso más amplio y completo que pasa por la preparación y acondicionamiento del fallecido; salas, flores, inscripción de lápida, el albañil, tramitación de pensiones etc. Y lo más importante: las familias no tienen que ocuparse de nada.

¿El sector se ha profesionalizado?

Se ha profesionalizado mucho. Hoy ya tenemos los certificados de profesionalidad en acondicionamiento, preparación y embalsamamiento de difuntos. Todo lo hacemos nosotros. Poco a poco vamos creciendo y profesionalizándonos más. Afortunadamente, ha cambiando mucho el sector y se va avanzado. Aquí apostamos por una actualización constante. Cada poco estamos innovando e incorporando cosas nuevas.

¿Cómo definiría la labor de Tanatorio Santa Rita?

Es un servicio que se presta a la comunidad. Antiguamente, el velatorio era en los domicilios, que suponía un trastorno enorme. Preparaban una habitación para el fallecido y hasta dejaba un mal recuerdo en las personas. Cuando abrimos, en 1998, nos llevamos una sorpresa muy grata de la gran aceptación que tuvo el tanatorio. Pensábamos que solo vendría gente de O Barco. Pensábamos que la gente iba a ser reacia a ir a buscar al fallecido a casa y después volverlo a llevar al día siguiente al pueblo correspondiente para darle sepultura. Pero se concienció incluso antes la gente de los pueblos que la del propio O Barco. La mayor ventaja es la comodidad.

¿Las nuevas tecnologías han influido en el sector?

En el apartado burocrático, mucho. Antes tramitar la documentación era más tedioso pues había que hacerlo de forma presencial. Hoy ya se hace de forma telemática y es mucho más ágil y llevadero.

¿Cómo vivió Tanatorio Santa Rita los momentos más duros de la pandemia?

La pandemia dio un cambio muy significativo y brusco a los velatorios. Aquí siempre estuvo muy arraigado dar el pésame y acompañar a las familias. En el estado de alarma las instalaciones estaban cerradas, no se podían velar a los seres queridos, no se pudieron ni despedir. Aquí lo vivimos y fue muy duro. Si lo fue para nosotros, cuanto más para los familiares afectados, que no pudieron despedirse de los suyos. Esto marca, es lo peor que puede pasar a una persona. Afortunadamente, fue evolucionando y aún cuando con aforos reducidos, ahora sí se puede. La afluencia de gente se va controlando dependiendo de los aforos. El virus creo que dejará huella y que el servicio de duelo lo cambiará mucho. No va a ser lo mismo de antes.

¿Cuál es el proyecto de Tanatorio Santa Rita?

Continuar con nuestra labor. Seguir haciendo nuestro trabajo lo mejor posible, siempre con profesionalidad y atención a las familias.

(En Tanatorio Santa Rita se respira calma y tranquilidad. Cada rincón tiene una luminosidad que aporta luz en los momentos más grises. Enrique Pérez y su familia trabajan todos los días del año para prestar un servicio reconocido por la población. Es todo un referente en Valdeorras)