La profesional de oftalmología del Hospital Público de Valdeorras cuenta cómo proteger los ojos para observar el eclipse de sol con seguridad
El Área Sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras recuerda a la ciudadanía la importancia de adoptar medidas de protección ocular adecuadas durante la observación del eclipse solar, ya que mirar directamente al Sol, mismo durante períodos muy cortos de tiempo, puede ocasionar lesiones graves e incluso irreversibles en la retina. La oftalmóloga del Hospital Público de Valdeorras, Carlota Pazó Jaudenes, advierte de que durante un eclipse existe una falsa sensación de seguridad provocada por la merma de la luminosidad ambiental.
«Aunque veamos menos luz, la radiación solar sigue llegando a nuestros ojos y puede producir daño en la retina sin que la persona note dolor en ese momento», explica la oftalmóloga del Hospital de Valdeorras.
Uno de los principales riesgos es la denominada retinopatía solar, una lesión que afecta especialmente a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión de mayor precisión. Este daño puede provocar visión borrosa, aparición de una mancha oscura o punto ciego en el centro del campo visual, deformación de las imágenes, dificultad para leer o reconocer caras y alteraciones en la percepción de los colores.

En algunos casos, estas lesiones pueden ser permanentes y no existe un tratamiento específico que permita recuperar completamente la visión perdida, por el que la prevención resulta fundamental.
Especial atención a los niños
Desde Oftalmología del Hospital de Valdeorras se hace especial hincapié en la protección de la población infantil, ya que los niños pueden no ser plenamente conscientes de los riesgos asociados a la observación directa del Sol.
Carlota Pazó recomienda que los niños estén siempre supervisados por una persona adulta durante la observación del eclipse y que esta compruebe previamente que las gafas de protección solar estén correctamente colocadas y perfectamente ajustadas.
«Es muy importante que las gafas cubran bien los ojos y que el niño no pueda mirar al Sol por encima, por debajo o por los laterales. La supervisión de un adulto es fundamental para garantizar que se utilizan correctamente durante todo el tiempo necesario», señala Carlota Pazó.

También se recomienda revisar las gafas antes de su uso y no utilizarlas si presentan rayaduras, perforaciones, roturas o cualquier deterioro del filtro.
Solo gafas homologadas
Para mirar directamente al eclipse deben emplearse exclusivamente gafas específicas para observación solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2.
Las gafas de sol convencionales, independientemente de su grado de oscurecimiento o calidad, no protegen frente a la intensidad de la radiación solar necesaria para realizar una observación directa segura.
Tampoco deben utilizarse métodos caseros como radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos, CDs u otros materiales improvisados, ya que no ofrecen una protección suficiente.
Se recomienda seguir en todo momento las indicaciones de uso del fabricante y comprobar que las gafas están en perfecto estado antes de utilizarlas.
Cámaras y teléfonos móviles
La utilización de cámaras fotográficas, teléfonos móviles, prismáticos o telescopios requiere especial precaución. Estos dispositivos pueden concentrar la radiación solar y aumentar considerablemente el riesgo de lesión ocular.
Por este motivo, nunca se debe mirar al Sol a través de prismáticos, telescopios u otros dispositivos ópticos empleando únicamente unas gafas de eclipse. Estos aparatos deben contar con sus propios filtros solares adecuados colocados en la parte frontal de la óptica.
Qué hacer se aparecen síntomas
Los daños provocados por la exposición solar directa pueden no manifestarse inmediatamente. En las horas posteriores pueden aparecer visión borrosa, una mancha central en el campo visual, distorsión de las imágenes, alteración de la percepción de los colores o merma de la agudeza visual.
Ante cualquier síntoma después de la observación del eclipse se recomienda solicitar una valoración oftalmológica.
«Las gafas solo se pueden retirar durante la totalidad completa»
En el caso de un eclipse total, existe un único momento en el que es posible observar el fenómeno directamente sin las gafas homologadas: cuando la Luna cubra completamente, al cien por cien, el disco solar. Es durante esos breves instantes de totalidad cuando se puede apreciar directamente la corona solar.
La regla de seguridad debe cumplirse de manera estricta: antes de que comience la totalidad, las gafas deben permanecer puestas; durante la totalidad completa pueden retirarse momentáneamente; y mientras comience a reaparecer el primer punto brillante del Sol deben colocarse de nuevo inmediatamente.
Es fundamental tener la certeza absoluta de que se alcanzó la totalidad antes de retirar la protección. Por este motivo, en el caso de los niños esta acción debe realizarse siempre bajo la supervisión directa de una persona adulta, tanto para retirar las gafas en el momento correcto como para volver a colocarlas antes de que finalice la totalidad.
Si desde el lugar en el que se observa el fenómeno el eclipse es parcial, las gafas deben mantenerse puestas durante todo el tiempo. Esto es aplicable mismo cuando la ocultación del Sol alcance el 99,9%: una mínima porción de la fotosfera solar continúa siendo suficientemente intensa como para provocar una lesión en la retina.
Por tanto, la recomendación sanitaria es especialmente prudente: no retirar nunca las gafas hasta tener la certeza absoluta de que comenzó la totalidad y volver a colocarlas antes de que esta finalice.
El Área Sanitario de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras recuerda que el eclipse puede disfrutarse con seguridad siempre que se empleen sistemas de protección homologados y si respeten rigurosamente estas recomendaciones. En el caso de los niños, el mensaje es especialmente clara: gafas homologadas, correctamente ajustadas y supervisión permanente de una persona adulta.
