El festival volvió a convertirse en punto de encuentro a orilla del río Sil para los amantes de la música, la naturaleza y la cultura
El SilFest Valdeorras cerró este fin de semana una décima edición para el recuerdo, confirmando el excelente momento que atraviesa el festival ourensano. Durante tres jornadas, O Barco de Valdeorras volvió a convertirse en un punto de encuentro para amantes de la música, la naturaleza y la cultura, en una edición marcada por el gran ambiente, la alta participación en todas las actividades y un tiempo excepcional que permitió disfrutar del festival en todo su esplendor.

El entorno volvió a ser uno de los grandes protagonistas. Mientras las altas temperaturas marcaron buena parte del territorio, el río Sil se convirtió, una vez más, en el mejor refugio para asistentes llegados de diferentes puntos de España. Las zonas de descanso junto al agua, las catas de vino, la oferta gastronómica y los talleres completaron una experiencia que va mucho más allá de la música y que distingue al SilFest dentro del panorama festivalero.
La celebración arrancó el jueves con una exitosa jornada inaugural abierta al público. El concierto de La Gloria sirvió como pistoletazo de salida, llevando la mejor música al centro de la ciudad de O Barco. A continuación, la fiesta inaugural a cargo de Txetxu DJ terminaba de redondear un arranque perfecto para una edición tan especial del festival.
El viernes, el recinto abrió sus puertas para recibir a un público entregado que disfrutó de una intensa jornada de conciertos protagonizada por Mazu, Zabriskie, Begut, La Paloma y Bum Motion Club, en una jornada en la que el espíritu de SilFest, ese que apuesta por la combinación de artistas emergentes y propuestas consolidadas, brilló especialmente.

Los bercianos Mazu cumplían con la complicada tarea de abrir el festival en el recinto y, además, a una hora a la que el calor todavía apretaba con fuerza. Sin embargo, no solo consiguieron ese objetivo, sino que sorprendieron con la energía contagiosa de su pop-rock, logrando que un público que aún estaba llegando al recinto se uniese a su fiesta dosmilera.
Por su parte, Begut, visitaba por segunda vez el festival, previamente lo había hecho junto a Carlos Ares. Y ya era el turno de los platos fuertes del viernes: La Paloma y Bum Motion Club que con su energía cerraron esta noche junto al río.

El sábado puso el broche de oro a esta décima edición con una programación musical que comenzó desde el mediodía. El concierto Vibra Mahou de Adrian Timms fue el arranque ideal de una hora del vermú en la que, junto a la propuesta de Os Parrandas y, más tarde, las actividades para todos junto al río, los asistentes pudieron disfrutar del mejor preludio para una noche inolvidable.
Esta «segunda parte» de la jornada arrancaba con los locales Sr. Jingles que celebraban su también décimo cumpleaños justo antes de unas Hinds que ofrecieron un concierto perfecto para despedir la tarde. Ya de noche, Morgan lograba congregar frente al escenario principal a una multitud que vibró de principio a fin con la fuerza de su rock clásico.Más tarde, L.A., Puño Dragón y DJ90, mantuvieron esa magia que hará esta edición inolvidable.

Mención especial merece también el MiniSilFest, que volvió a posicionarse como uno de los espacios más queridos y especiales del festival. Los conciertos de Henriko y Paco Nogueiras, junto a talleres y actividades participativas, reunieron a decenas de familias durante todo el fin de semana y reafirmaron el compromiso del SilFest con una programación pensada para todas las generaciones.

Diez años después de su nacimiento, SilFest Valdeorras demuestra que es posible seguir creciendo sin renunciar a las señas de identidad que lo hacen único: un evento de formato humano, donde la música convive con el paisaje, el vino, la gastronomía y el ritmo pausado de un entorno privilegiado.
La organización despide esta edición con el agradecimiento a artistas, patrocinadores, instituciones, voluntariado y, especialmente, a un público que ha vuelto a convertir el SilFest en una auténtica celebración colectiva.
El décimo aniversario ya forma parte de la historia del festival. Desde hoy comienza la cuenta atrás hacia la undécima edición.
