Habitaciones, ropa, calzado, muebles, libros y otros muchos enseres quedaron inservibles
Las tormentas desbocaron al río Farelos que no solo alcanzaron la N-120 sino que también se coló «con furia» en casas de Arcos (Vilamartín) ocasionando importantes daños materiales.

Es el caso de una vivienda situada muy cerca del puente bajo la N-120 —por el que discurre el Camino de Invierno, que también quedó intransitable, obligando hoy a los peregrinos a cruzar la N-120 para seguir la ruta—.

Aquí, el agua superó el metro en los bajos del inmueble, arruinando todo a su paso, y dejó un mar de lodo y barro en los jardines, que precisó para su retirada algo más que «pala».

Habitaciones, calzado, ropa, muebles, libros y otros muchos enseres personales quedaron inservibles. Además, la vivienda se quedó sin luz durante horas y afectó a los congeladores.

«Esto ya no vale para nada, las pérdidas son muy cuantiosas», explicó Carina, la persona que puso voz a los daños registrados en esta casa de Arcos.
Rescate de ovejas
Además, el desbordamiento del río Farelos tiró también con cierres de una finca de los propietarios de la vivienda. «Tuvimos que sacar unas ovejas que tenemos porque se las llevaba el agua. Esto es para ver. Y hay más de medio metro de lodo en el entorno de la casa», explicó.

Lamentó la escasa capacidad del antiguo puente del río Farelos situado sobre la N-120, por el que llegó esta riada de agua, lodo y piedras. «El problema es que lo construyeron muy bajo, de modo que casi no se ve de un lado a otro. Lo vinieron a limpiar hace cuestión de un mes porque los arrastres estaban afectando ya a las zapatas del puente. Pero, ni así porque tiene muy poca caída», relató Carina.

Además, señaló que en su día los vecinos solicitaron que se hiciera el hueco del puente más grande. «Si tuviera más capacidad, esto no habría pasado. Además, bajó tal cantidad de troncos y piedra debido a los arrastres por los incendios que yo no recuerdo algo así. Si el agua no tiene por donde salir, arrasa».
Las tormentas dejan un gran disgusto, impotencia y muchos daños en esta casa de Arcos (Vilamartín)






