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Pablo Diéguez Cerdeira en el Día del Celador: «La labor de los celadores no puede entenderse únicamente desde una perspectiva funcional, sino que incorpora una importante componente emocional y humana»

El Hospital Público de Valdeorras celebra hoy el Día del Celador, una jornada dedicada a reconocer el trabajo de los profesionales que contribuyen diariamente al funcionamiento del centro sanitario y, especialmente, a la atención, seguridad y acompañamiento de los pacientes.

El hospital cuenta con un equipo de 42 celadores y celadoras, de los que aproximadamente el 62% son mujeres, un colectivo fundamental en la organización y en el desarrollo de la actividad asistencial diaria.

Bajo el lema «A tu lado en cada paso en el hospital», esta conmemoración pretende dar visibilidad a una profesión imprescindible dentro del sistema sanitario, cuyo labor va mucho más allá del traslado de pacientes y que representa uno de los vínculos más próximos y humanos entre el hospital y las personas que precisan atención sanitaria.

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Los celadores y celadoras desarrollan su trabajo en los servicios de urgencias, en las unidades de hospitalización, en los quirófanos, en las consultas externas, en las áreas de diagnóstico y en otros espacios hospitalarios. Entre sus funciones se encuentran el traslado y la movilización segura de los pacientes, la colaboración con los equipos asistenciales y numerosas tareas de apoyo que facilitan el funcionamiento diario del centro.

Junto a estas responsabilidades, existe una dimensión humana especialmente importante. En muchas ocasiones, los celadores son de los primeros profesionales con lo que entra en contacto una persona cuando llega al hospital, dentro de un instante que puede estar marcado por el miedo, la preocupación, el dolor o la incertidumbre.

Una palabra de tranquilidad antes de una intervención, una mano que ayuda a levantarse, una explicación a una familia desorientada o una sonrisa durante un traslado son pequeños gestos que contribuyen a hacer más humana la experiencia hospitalaria.

Con motivo de esta celebración, Pablo Diéguez Cerdeira, jefe de personal subalterno del Hospital Público de Valdeorras, quiso trasladar un reconocimiento especial a los profesionales de este colectivo, del que él mismo formó parte antes de asumir sus actuales responsabilidades de coordinación y gestión.

«Formar parte de este colectivo hace que nunca olvide de donde vengo. Hoy me corresponde asumir otras responsabilidades, pero sigo sintiéndome muy cerca de mis compañeros. Conozco su trabajo, sus dificultades, sus esfuerzos y, sobre todo, la enorme calidad humana que hay detrás de esta profesión», señala Diéguez Cerdeira.

El responsable de personal subalterno destaca que los celadores son, en muchas ocasiones, profesionales poco visibles para la sociedad, a pesar de desempeñar funciones fundamentales para el funcionamiento diario del hospital.

«Muchas veces somos los grandes olvidados, los que estamos ahí sin hacer ruido, los que solucionamos problemas, ayudamos, acompañamos y contribuimos a que todo funcione. Quizás por ello no siempre recibimos el reconocimiento que merecemos, pero nuestro trabajo tiene un valor enorme. Me siento profundamente orgulloso de cada uno de mis compañeros y de su dedicación diaria».

Diéguez Cerdeira también subraya que la labor de los celadores no puede entenderse únicamente desde una perspectiva funcional, sino que incorpora una importante componente emocional y humana.

«Un paciente puede no recordar el nombre de la persona que lo acompañó hasta una prueba o que lo ayudó a subir a una camilla, pero seguramente recordará aquella palabra de ánimo, aquella sonrisa o aquella mano tendida dentro de un instante de miedo. Esos pequeños gestos también forman parte de los cuidados y son los que hacen especialmente humana nuestra profesión».

La cercanía

En un hospital comarcal como el de Valdeorras, la cercanía entre los profesionales, los pacientes y sus familias adquiere un significado especial. El conocimiento de la realidad social de la comarca, la confianza y el trato personal favorecen una atención más próxima, en la que los celadores desempeñan un papel destacado.

Los 42 profesionales que integran este colectivo en el hospital acompañan diariamente los pacientes en situaciones muy diversas, desde su acceso a los distintos servicios hasta los traslados para pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas o cambios de unidad.

Su trabajo también los sitúa ante momentos especialmente delicados, en los que la sensibilidad, la paciencia y la capacidad de escucha resultan tan importantes como la eficacia en el desarrollo de sus funciones.

En este sentido, Pablo Diéguez Cerdeira destaca también la importancia de cuidar los propios profesionales: «Dirigir un equipo no consiste únicamente en organizar turnos o distribuir tareas. Para mí también significa conocer las personas, escuchar sus dificultades, valorar su esfuerzo y procurar que puedan desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles. Porque antes que profesionales somos personas y nunca debemos perder eso de vista».

La celebración del Día del Celador permite recordar que la humanización de la asistencia sanitaria no depende exclusivamente de los tratamientos, de los recursos tecnológicos o de los procedimientos clínicos, sino también de la manera en la que cada paciente es recibido, atendido y acompañado durante su estancia en el hospital.

El Hospital Público de Valdeorras quiere aprovechar esta conmemoración para agradecer el compromiso, la dedicación y la profesionalidad de los 42 celadores y celadoras que desarrollan su trabajo en el centro. Su capacidad de trabajo en equipo, cercanía y disposición para ayudar constituyen una contribución fundamental a la calidad asistencial y al bienestar de los pacientes y de sus familias.

Como recuerda Pablo Diéguez Cerdeira, «podré tener hoy otras responsabilidades, pero hay algo que no cambia: el orgullo de haber pertenecido a este colectivo y de seguir caminando a su lado. Ojalá algún día no haga falta recordar que los celadores también son importantes, porque la sociedad ya tenga muy claro todo lo que acercan».

Porque detrás de cada traslado hay una persona, detrás de cada acompañamiento hay una historia y detrás de cada jornada de trabajo hay profesionales que, muchas veces de manera silenciosa, contribuyen a hacer del Hospital Público de Valdeorras un lugar más humano y próximo.