Armando Rodríguez, presidente de la Asociación de Apicultores, destaca la labor incansable del sector para hacer frente a un futuro difícil
La Asociación de Apicultores de Valdeorras, que aglutina a 74 productores de la comarca de Valdeorras y Viana do Bolo, organizó una asamblea y una conferencia sobre la varroa en el Centro Santa Lucía de Vilamartín. El presidente del colectivo, Armando Rodríguez, afirma que el futuro de la apicultura es cada vez más difícil pues hoy se encuentra amenazada por enfermedades, la avispa velutina, el cambio climático y la falta del relevo generacional.

Para hacer frente a una de las amenazas, la varroa, la asociación organizó una conferencia, impartida por el apicultor y biólogo Rubén Fernández Rodríguez, una iniciativa que ya ha programado en más ocasiones. «Si no eliminas ese parásito-ácaro, la colmena se muere», expone con gesto de preocupación Armando Rodríguez.
El presidente de la Asociación de Apicultores afirma que la apicultura vive un momento complicado que sobrevive gracias a la labor incansable de las personas que forman parte de este sector. «Parece que todo va en contra. Tenemos la varroa, el impacto de la avispa velutina, el cambio climático y ahora lo de MERCOSUR, que se traduce en que va a entrar miel a precios irrisorios. Todo son pegas«, expone.
Por ello, «hoy hay que echarle más ganas que nunca. En Valdeorras se está luchando mucho para sacar adelante este sector, que precisa que la gente joven se anime a tomar el relevo. También es importante que haya gente que quiera colaborar con la Asociación de Apicultores de Valdeorras», añade.
Recuerda que el pasado verano ardieron colmenas durante la ola de incendios que obligó a una parte de los apicultores «a trasladar las que salvaron a otros lugares pues no había ni pasto».
La labor de los apicultores es clave para la supervivencia no solo de la apicultura sino también del medio natural. El principal beneficio de la apicultura no es solo la miel, sino la polinización. «Los apicultores con el esfuerzo que estamos haciendo estamos salvando los frutos, el campo. Sin abejas no habría polinización», concluye Armando Rodríguez.





