Ermitas Bolaño: “El Bar Taxi fue mi vida”

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    Ermitas Bolaño Yáñez, en el Bar Taxi
    Ermitas Bolaño Yáñez, en el Bar Taxi, el día previo al cierre (el pasado 31 de octubre)

    El Bar Taxi, uno de los establecimientos emblemáticos y míticos de A Rúa situados en la calle Doctor Vila, acaba de cerrar, después de 50 años de actividad.  Ermitas Bolaño Yáñez, de 78 años, se jubila. Da este paso con un sabor agridulce, la tristeza de no dejar relevo al frente de este negocio y, a su vez,  la alegría del trabajo bien hecho y sin descanso. Porque para trabajar durante décadas, sábados y domingos,  hace falta auténtica vocación: “La hostelería sólo es para gente que le guste. Y a mí siempre me gustó”, dice con lágrimas en los ojos, para añadir que “me da mucha pena, mucha. Siempre fui muy esclava de mi trabajo. Me jubilo porque tengo ya 78 años, es mucha edad para el trabajo que tengo. El Bar Taxi fue mi vida”.

    Bar Taxi

    Ermitas Bolaño, que se define como una mujer muy trabajadora, responsable y muy respetada,  se va en un momento álgido del Bar Taxi, en pleno apogeo, con una clientela ganada a pulso, dando comidas y cenas a clientela fija día tras día. Le  hubiese gustado que “cualquier persona -pues en el último mes estuvo al traspaso- se hubiese interesado por seguir con este bar, aún cuando le diese un giro y lo enfocase a otra cosa, “las tapas, por ejemplo, pues en A Rúa hay poco en este apartado”, insinúa.

    Ermitas en el Bar Taxi

    Y hace honor a su nombre. Es de As Ermitas (O Bolo). Heredó de su madre, también llamada Ermitas, el don de la buena cocina, pues ésta  ya tenía una cantina en dicho pueblo  donde daba comidas,  principalmente en Semana Santa ya que “hace años había Seminarios en el Santuario”, esgrime, para añadir que “mi madre cocinaba muy bien, saqué bastante mano de ella para la cocina”.  Además, en su familia hay otras personas que se dedicaron al mundo de la hostelería en ciudades como Madrid, toda una vocación a la que no ha sido llamada su hija. “A ella no le gusta y por eso no puede continuar la tradición”, explica.

    Se hizo cargo del Bar Taxi hace 50 años mediante un traspaso que procedía de la familia Purre de A Rúa. Desde aquél momento, tuvo una clientela permanente: “aquí venían a comer e incluso alojarse trabajadores de Telefónica, Radiotrónica, de Obras Públicas, y muchísimas orquestas…  En definitiva, de todos los sectores. Siempre tuve mucha clientela fija. Hay personas que vienen aquí desde hace más de 38 años”, dice con mucho orgullo, para añadir que “siempre me acosté pasadas las dos de la madrugada, preparando ya para el día siguiente. Es hora de jubilarse”.

    Su vida ha sido el Bar Taxi y guardará para siempre en su recuerdo “a la gente. Es lo que me llevo, a la gente. Yo me entregué totalmente a mí trabajo y a los clientes. Nunca cerré, jamás cogí unas vacaciones. Yo me volqué en el negocio y cierro con muchísima clientela. Y esto me produce mucha pena”.

    Premio al Bar TaxiAdemás, en 2012 recibió el premio al reconocimiento de toda una vida dedicada a la cocina gallega otorgado con motivo de los XVIII de Gastronomía de Galicia en Lalín, un galardón que ha puesto en valor su cocina, destacando su cocido, la carne de ternera en salsa con champiñones y el conejo, además de los callos, salpicón de merluza, arroz con bogavante y la ensaladilla rusa, que dice hacer “a pulso, no hay otra igual”. Y es que define su cocina como “casera al cien por cien”.

    Ermitas Bolaño Yáñez muestra  sus manos: “estas manos trabajaron mucho”… y vuelven a empañarse sus ojos.

    A buen seguro que el Bar Taxi se echará de menos en A Rúa y otros puntos de la comarca puesto que hasta su negocio se desplazaban a comer muchos domingos personas procedentes de otras localidades.

    El Bar Taxi